Tras su paso por Annecy 2026, el cortometraje dirigido por María Ruisánchez y Álvaro León llega al Festival de Sitges. La producción combina diferentes técnicas de animación para explorar los últimos momentos del escritor Horacio Quiroga y representa el primer paso hacia un largometraje antológico.
La literatura de Horacio Quiroga, marcada por la muerte, la locura y las tensiones entre el ser humano y su entorno, encuentra una nueva interpretación audiovisual en CALM, el último cuento de Horacio Quiroga, un cortometraje de animación que reúne talento de España, Argentina y México.
Dirigido por María Ruisánchez y Álvaro León, el proyecto tuvo su estreno internacional en el Festival de Annecy 2026, dentro de la selección oficial Midnight Shorts, y ahora celebra su estreno español en el Festival de Sitges, como parte de la sección Anima’t.
La obra es una producción de La Mola Studio (España), en colaboración con Ojo Raro (Argentina) y Sísmica Studio (México), una alianza internacional que apuesta por la experimentación visual y el desarrollo de nuevas narrativas de animación para públicos adultos.
CALM sitúa su historia en los últimos instantes de vida del escritor uruguayo Horacio Quiroga, una de las figuras fundamentales del cuento latinoamericano.
Internado en un hospital de Buenos Aires y enfrentando un cáncer terminal, Quiroga decide terminar con su vida mediante la ingesta de cianuro. A partir de ese momento, el relato abandona progresivamente los límites de la realidad. Los recuerdos, las alucinaciones y los personajes de su universo literario comienzan a entremezclarse, dando forma a un recorrido visual por algunos de los temas recurrentes de su obra: el amor, la locura y la muerte. En lugar de construir una adaptación convencional de uno de sus cuentos, los realizadores toman la propia figura del escritor como punto de partida para explorar su imaginario.
Uno de los elementos centrales de CALM es su utilización de técnicas mixtas. La combinación de distintos lenguajes visuales no responde únicamente a una decisión estética, sino que forma parte de la estructura narrativa.
Conforme el personaje se aproxima a la muerte, su percepción de la realidad comienza a transformarse. El hospital, sus recuerdos y las imágenes de sus relatos pueden adquirir distintas formas, texturas y estilos de animación.
“Las técnicas mixtas nos venían muy bien para este guion del cortometraje, ya que en él se cuenta el viaje hacia la muerte de Horacio Quiroga tras ingerir cianuro, y por tanto su realidad se va descomponiendo y mutando, en diferentes técnicas”.— María Ruisánchez, codirectora
Para Álvaro León, el interés por la obra de Quiroga comenzó mucho antes del nacimiento de La Mola Studio.
“Cada formato que iba conociendo, el dibujo, la ilustración, el cómic, terminaba siendo una excusa para volver a Quiroga”, recuerda el director.
Su búsqueda encontró en el cine nuevas posibilidades expresivas: “Ahí la imagen tiene tiempo y música, y eso lo cambia todo”.
Esta aproximación permite que la película utilice los recursos propios de la animación para representar estados mentales, recuerdos y experiencias que difícilmente podrían abordarse de la misma manera mediante una puesta en escena tradicional.
La trayectoria internacional del cortometraje comenzó en Annecy 2026, donde formó parte de Midnight Shorts, una sección dedicada a propuestas de animación que exploran territorios menos convencionales.
Su siguiente parada es el Festival de Sitges, uno de los encuentros cinematográficos más reconocidos por su programación de cine fantástico y de género.
Para sus directores, este recorrido resulta especialmente representativo de la identidad de la película.
“Uno es el gran festival de animación y el otro el gran festival de género. CALM está justo en ese cruce”.— Álvaro León, codirector
La combinación de animación experimental, referencias literarias y una historia relacionada con la muerte permite que CALM dialogue tanto con el cine de animación independiente como con las propuestas fantásticas y de terror psicológico.
Más allá de su recorrido por festivales, CALM representa el punto de partida de un proyecto de mayor alcance.
La Mola Studio trabaja en la expansión de este universo hacia un largometraje antológico inspirado en la obra de Horacio Quiroga, que continuará explorando distintas posibilidades visuales y narrativas.
El cortometraje ha funcionado como una primera experiencia de colaboración entre estudios de diferentes países, con técnicas de animación diversas y una dirección artística capaz de mantener la unidad del proyecto.
“El cortometraje fue una primera prueba de algo que queríamos saber: si se puede hacer un largometraje a varias manos, con técnicas distintas, y que se sienta como una sola obra”.“La respuesta es que sí. Ahora vamos a por el largo”.
— Álvaro León
La participación de Ojo Raro y Sísmica Studio también sitúa esta iniciativa dentro de un panorama de coproducción iberoamericana en el que distintos estudios independientes buscan desarrollar proyectos de mayor escala mediante la colaboración internacional.
Con sede en Madrid, La Mola Studio es un estudio creativo independiente especializado en animación, ficción y documental, con especial interés en obras de identidad autoral y proyectos que combinan formatos y técnicas. Además de CALM, el estudio trabaja en producciones como Bitxo, ¿Hay algún muerto en la sala? y Santa Sombra: El Camino del Rojo, estos dos últimos con apoyo de Ibermedia Next.
Su cartera de desarrollo incluye los largometrajes Mientras se maten entre ellos, Misión: Bruguera y Volando Bajito; la serie Enoki & Snip; y el proyecto transmedia Pinknoise, también apoyado por Ibermedia Next y seleccionado en Cartoon Next. Con CALM, el estudio busca consolidar una forma de producción que combine experimentación, colaboración internacional y narrativas capaces de conectar con públicos más allá de los circuitos tradicionales de animación.
Aunque CALM se concentra en los instantes finales de Horacio Quiroga, para sus creadores representa el inicio de una exploración más amplia. La obra del escritor ofrece un territorio especialmente fértil para la animación: relatos donde la naturaleza, el miedo, la muerte y las emociones humanas conviven con situaciones que oscilan entre lo cotidiano y lo extraordinario.
La transición del cortometraje hacia un largometraje antológico permitirá ampliar esa experimentación y poner a prueba un modelo de producción compartido entre estudios de distintos países. En ese sentido, CALM, el último cuento de Horacio Quiroga no solamente recupera el legado de una figura esencial de la literatura latinoamericana. También plantea cómo la animación contemporánea puede reinterpretar ese legado mediante nuevas formas de colaboración y expresión visual.


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